Bodegas Marqués de Murrieta

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La tradición vinícola desde la modernidad

El origen de la bodega Marqués de Murrieta va unido al origen del vino de Rioja. Su fundador, el Marqués de Murrieta, elaboró su primer vino en 1852 en Logroño, y se instaló en la Finca Ygay a finales de la década de 1870. Situada en el corazón de la Rioja, esta finca alberga el Castillo de Ygay, sede de las bodegas Marqués de Murrieta, y está rodeada de 300 hectáreas de viñedos. En 2014 se acabó la rehabilitación y modernización de sus más de veinte edificios; fue en ese momento y a través del diseñador Josep Maria Morera, que recibimos el encargo de señalizar la bodega y de identificar los diferentes edificios de la Finca. La exquisita arquitectura resultante y el cuidado con que la Propiedad ha realizado esta reforma, tanto del interior de los edificios como las zonas externas con accesos, jardines, caminos y plazas extraordinariamente recuperadas, significaba un reto profesional para Signes.

La elección del material que tendría el compromiso de unificar todos las marcas y destinos de la señalización era muy importante y el acero corten cumplía estas expectativas. Este material se integraba perfectamente en el entorno, encajaba en la filosofía de la bodega y se acoplaba a la arquitectura. El acero autopatinable o, como se conoce comercialmente acero corten, es una aleación de acero con níquel, cromo y cobre. Esta composición química permite que su oxidación tenga unas características particulares que protegen la pieza frente a la corrosión atmosférica.

Esta oxidación confiere a las piezas un aspecto rojizo-púrpura con apariencia gastada, incluso vieja o manchada, pero que forma parte del lenguaje moderno de las esculturas tradicionales.